El sueño de la razón no sólo produce monstruos

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sábado, 10 de noviembre de 2012

"El despertar" capítulo 2. Días tras días 4

·El color de tu mirada·

El mundo no es subjetivo. Para eso ya estamos nosotros, que interpretamos su ser como crueldad, belleza, injusticia...
Caminé unas horas por las calles de Madrid, y buscando expresar mi borrachera de sensaciones escribí algo así:
Clotidéricos misóntronos par tolos catos. ¡Me sustrigola la astamatría! ¡Dérdicos, políclotos! Cuamofétilo estasódico... Nimo, benta das olacórides, isóstroco de lis. Cuánpito dido miso e lusicómolo poreado. Mapo. Maso. Lirolériroriróoooo...
 Me recorría una boba emoción esdrújula. La información centelleaba. Se había despertado de nuevo mi curiosidad por escenarios que antes pálidos, que antes planos. Me lo explicaba así:

Burbulióricos de mortimo setalan as pezas. Measovedú, tealepá. Y amorriloco vitetro.
Y que si ayer y antes de ayer todo repetido; y que si cuando miras mucho ya no ves... Había una película que no cambiaba de escenario, y al terminar te preguntaban si en la habitación había ventana y no eras capaz de recordar. Aquí el cerebro hace un poco por optimizar y cuando las cosas no sufren grandes alteracione, las cosas desaparecen. Qué atrevimiento... mira que lo más trascente ocurre muy lento, casi parado. Entonces, si quieres entenderlo, te tienes que quedar casi parado tú también. Más o menos eternamente. Así esas cosas que están en movimientos bruscos son las que dejan de existir y comienzas a ver lo otro. Lo de una eternidad parece mucho, pero luego vas y no te das ni cuenta.

Atardecer en Damba María
Hay gente que no ve que atardece...

miércoles, 20 de junio de 2012

"El despertar" capítulo 2. Días tras días

Pensé, aun con los altibajos que me hacen dudar de mi norte, que encontraría un trabajo de esos que te pagan que me permitiría tener suficiente tiempo para dedicarme a mis pasiones. Quizás lo ideal es poder vivir de mis pasiones... o quizás no. El caso es que por ahora no es posible.

Siempre los procesos son lentos para mí ( o me resultan largos por mi impaciencia). Voy aprendiendo y al mirar hacia atrás se me hace mucho más sencillo conectar los puntos de la historia, descifrar el sentido de mis pasos.
Al final me doy cuenta de que estoy haciendo lo que me había planteado, aunque en muchos momentos dudo, me tambaleo y no comprendo el porqué de dónde estoy. Porque vivir dentro de la historia de uno no da perspectiva sobre ella. En ciertos momentos en los que se relaja el torbellino de mis días, logro tomar algo de distancia y confirmo que voy trazando una línea hacia donde quiero hacerlo. Eso da fuerzas. Porque a veces sabes que debes hacer esto y lo otro tan sólo motivada por una intuición, una coherencia, unos propósitos o unos compromisos... y en el mundo que me rodea los pinta extraños, ajenos y insuficientes. "Por ahí va una loca idealista... pobre inocente"

domingo, 13 de mayo de 2012

"El despertar" capítulo 2. Días tras días

2.
En el autobús me siento en un lugar que me incomoda un poco. Calzo de nuevo mis ingentes botas de montaña y pienso que no hay sitio suficiente para nosotras tres en el autobús. Y voy de espaldas al recorrido, con lo que las cosas se van, en vez de acercarse. Menos mal que ese niño me ha despertado, sorprendido por cosas interesantes. -"¡Mira mamá! Grande, mediano y pequeño." Y por unos minutos no veo lo que señala. Y me preocupo un poco... Grande, mediano y pequeño. A través del cristal sólo veo motos, una cinta roja y blanca que rodea una zona de obras, ventanas,... Grande, mediano y pequeño... Agudizo la vista hasta el plano de las cosas que ya no miramos. -"¿Dónde está viendo esa relación? ¿Qué le sorprende que yo no logro ver?."
Recuerdo que cuando era pequeña, en el estanco, había tres círculos de distintos tamaños en el techo, y que me había pasado largos ratos pensando en ellos. Las relaciones de tamaño y la identificación de las mismas con personas eran pensamientos sobre los que podía dar muchas vueltas. Papá era el círculo grande, yo el pequeño...
Lo veo al fin. Acabo de encontrarlo. Los árboles. ¡Es verdad! Qué curioso... Hay varios árboles a lo largo de la calle, pero tres de ellos se suceden claramente por tamaño. Grande, mediano y pequeño...
Saco mi cuaderno para tomar nota de todo. Me cambio de asiento y escribo.

jueves, 12 de abril de 2012

"El despertar" capítulo 2. Días tras días

1.
Hoy la semana alcanza su ocaso esquizofrénico y tan sólo es miércoles.
Al soltarme el pelo se relaja la piel que me tensa la frente, que me cubre el cráneo. Asoma una sonrisa. Siento que todo va bien. Curiosa letra.

Vestí con botas de montaña dos mañanas, y hoy lucía esa falda de flores. Todo se ve más lindo cuando se orienta hacia una conclusión dulce (una muerte victoriosa).
Se oyen los mismos camiones que todas las noches desfilan en procesión por la pasarela bajo mi ventana. El del vidrio cambia de marcha en la curva, frenando el paso ligeramente. Se muestra poderoso al fondo de la calle y arranca decidido hasta el contenedor verde. Allí para en seco. Se deja mirar por los espectadores invisibles que (desde la cama, el sofá, la bañera...) esperamos impacientes su salida de escena.
Quizás ocurra así en todas las pasarelas. Los invitados (ignorantes) han ido a leer , o a echar la siesta, o a comer canapés en el hall. (Inesperadamente) Se encuentran en una silla rodeados por otros espectadores (involuntarios) y juntos esperan que que todo acabe, para poder continuar su libro, reconciliar el sueño o envolver la tapa de huevo hilado en una servilleta. ¡Quién no se acuerda del huevo hilado de vez en cuando! Aunque quizás más antes que ahora.