El sueño de la razón no sólo produce monstruos

sábado, 29 de abril de 2017

Cristina

Cristina.
Quién no viviría en tus días azules.
Se escuchan bromas a la orilla de tus rizos.
Entras, brava. Izas palmas.
Como no escuchar las historias de tus tonterías,
las curvas locas de nuestras noches,
de tus nalgas, de las mías.

Cristina.
Quién no lloraría en tus tardes amoratadas.
Se hace el silencio entre tus canas.
Te ocultas lejos. Acurrucada.
Cómo no agonizar con tus horas de fugitiva,
los pozos hondos de tus reproches,
nuestros delirios. Tus mentiras.

Cristina.
Quién no rompería el pacto siendo tan niñas,
siendo tu piel tan suave, tu pensar tan luz,
tu boca tan... Cristina.

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